Metangel

martes, 25 de mayo de 2010

Lluvia de fuego sobre el Sol






Mil millones de toneladas de plasma son violentamente arrojados al espacio por nuestra estrella particular en una de las mayores eyecciones de masa coronal de los últimos años. Y las cámaras del SDO nos permiten ahora, en este vídeo grabado el pasado 19 de abril, contemplar cómo los residuos de esa titánica explosión vuelven a caer sobre la superficie del Sol en forma de una auténtica y gigantesca lluvia de fuego.

"Los fotogramas no sólo son espectaculares, sino que además podrían ayudar a resolver un antiguo misterio de la física solar", asegura Lika Guhathakurta, de las Oficinas Centrales de la NASA. Se trata, sin duda, de las mejores imágenes que existen hasta el momento de esta clase de fenómenos.

La película muestra lo que sucede en un espacio de cuatro horas sobre una superficie de más de 100.000 km de espacio lineal. Toda la Tierra cabría con holgura entre las serpentinas de ardiente plasma que se muestran en el vídeo, y aún sobraría espacio. A pesar de que los astrónomos han presenciado ya en otras ocasiones erupciones como ésta, nunca lo habían hecho con tanto detalle.

Un «almohadón» de gas Karel Schrijver, del Laboratorio Solar y de Astrofísica Lockheed Martin, la empresa que dirige estas observaciones, asegura que su parte favorita es la lluvia coronal. "Se ven glóbulos de plasma cayendo hacia la superficie del Sol, formando salpicaduras brillantes cuando caen", explica. "Este es un fenómeno que yo he estado estudiando durante años".

Lo que resulta sorprendente de estas imágenes no es el hecho de que el plasma vuelva a caer en el Sol, algo completamente lógico si se tiene en cuenta su enorme gravedad. Lo que hasta ahora ha resultado incomprensible es la razón por la que cae tan despacio, como flotando, cuando debería precipitarse a plomo atraída por el enorme campo gravitatorio solar.

Las erupciones solares están asociadas a eyecciones de masa coronal (CME) influyen mucho nuestra meteorología solar local. Producen flujos de partículas muy energéticas en el viento solar y la magnetosfera terrestre que pueden presentar peligros por radiación para naves espaciales y astronautas. El flujo de rayos X de la clase X de erupciones incrementa la ionización de la atmósfera superior, y esto puede interferir con las comunicaciones de radio en onda corta, y aumentar el rozamiento con los satélites en órbita baja, que lleva a decaimiento orbital. La presencia de estas partículas energéticas en la magnetosfera contribuyen a la aurora boreal y a la aurora austral.


Las erupciones solares liberan una cascada de partículas de alta energía conocida como tormenta de protones. Los protones pueden atravesar el cuerpo humano, provocando daño bioquímico. La mayoría de estas tormentas tardan dos o más horas en llegar a la Tierra tras su detección visual. Una erupción ocurrida el 20 de enero de 2005 liberó la concentración de protones más alta medida directamente, que tardó sólo 15 minutos en llegar a la Tierra tras su observación.

El riesgo de irradiación que suponen las erupciones solares y CME es una de las mayores preocupaciones en cuanto a las misiones tripuladas a Marte o a la Luna. Se necesitaría algún tipo de blindaje físico o magnético para proteger a los astronautas. Al principio se creía que éstos tendrían dos horas para alcanzar algún refugio. Basándose en el evento del 20 de enero de 2005, podrían tener tan poco como 15 minutos para hacerlo.

Queridos lectores, parece ser que estamos en manos de la Naturaleza, sea El Sol, los Terremotos y Volcanes y el tan controvertido Cambio Climático.

Metangel.


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