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Helena Blavatsky.- Stanzas de Dzyan

En 1888 se da a conocer al público la obra cumbre de Helena Blavatsky: La Doctrina Secreta. Síntesis de la Ciencia, la Religión y la Filosofía. Sus dos primeros volúmenes, Cosmogénesis y Simbolismo Arcaico de las Religiones del Mundo, causan sensación y su tirada se agota rápidamente, convirtiéndose en uno de los primeros Best-Seller en su género.

En años sucesivos verían la luz cuatro volúmenes más que completarían la serie, aunque la pluma de Blavatsky ya no estaría involucrada en su redacción.

Aunque se creía que la obra seria una continuación de Isis Desvelada que había sido su primer gran trabajo, la Doctrina Secreta, no sólo amplió los conceptos registrados en Isis, sino que además superó todas las previsiones.

Sin embargo su mayor desafío fue declarar que gran parte de la Doctrina Secreta bebían de las fuentes de las misteriosas Stanzas de Dzyan.

¿De dónde extrajo Blavatsky unos textos tan singulares?

¿Es un manuscrito incorruptible a los elementos naturales? ¿Con un idioma desconocido en hojas de palma?

¿Son las Stanzas de Dzyan el primer libro “revelado” por inteligencias interplanetarias?

Aunque la mayor parte de las obras sáncristas, chinas y mongolas citadas en los volúmenes presentes, son conocidas por algunos orientalistas, la obra principal, aquella de la cual las Estancias han sido tomadas, no figura en las bibliotecas europeas.

El libro de Dzyan (o Dzan) es completamente desconocido a nuestros filólogos, o al menos ninguno de ellos ha oído hablar de él bajo este nombre, sin embargo para los estudiantes de Ocultismo y para los Iniciados, eso tendrá poca importancia.

El cuerpo principal de las doctrinas dadas, se encuentra esparcido en centenares y aún millares de manuscritos sáncristos, algunos ya traducidos, como de costumbre desfigurados en sus interpretaciones y otros esperando todavía para ver la luz.

¿Cómo llegó este increíble manuscrito a manos de Blavatsky?

Durante su estancia en Egipto, Helena trabó relación con Metamón, quién la inició en los misterios de las pirámides. Jacques Bergier en Los libros condenados escribe, que fue éste erudito musulmán el que le reveló la existencia de un libro condenado muy peligroso, pero que enseñaba a consultar por clarividencia.

El original se encuentra, según el mago, en un monasterio del Tíbet, este libro revela secretos de otros planetas y referencias a una historia de cientos de millones de años de antigüedad.

Al contrario de lo que se piensa, no fue en un monasterio tibetano donde Blavatsky adquirió las Stanzas de Dzyan, sino que más tarde declaró haber obtenido un ejemplar en la India.

Helena Blavatsky revela y afirma que las Stanzas están escritas en una lengua desconocida, llamada Senzar, de la que nadie ha oído hablar, traduciendo una copia del ejemplar al inglés.

La lengua sacerdotal (Senzar), además de tener un alfabeto propio, puede ser expresada por medio de varios sistemas de escritura cifrada, cuyos caracteres participan más de la naturaleza del ideograma que de las sílabas.

Otro método (Lug, en tibetano) consiste en el empleo de los mismos y colores, cada uno de los cuales corresponde a una letra del alfabeto tibetano (que consta de treinta letras simples y setenta y cuatro compuestas), formando así un alfabeto criptográfico completo.

Cuando se emplean los signos ideográficos, hay una manera definida de leer el texto, pues en tal caso los símbolos y signos usados en astrología esto es, los doce animales del Zodíaco y los siete colores primarios, cada uno de ellos triple en gradación o matiz, a saber: claro, primario y oscuro, representando las treinta y tres letras del alfabeto simple, en lugar de palabras y frases.

En este método, los doce “animales” repetidos cinco veces y asociados con los cinco elementos y los siete colores, proporcionan un alfabeto completo, compuesto de setenta letras sagradas y doce signos.

Un signo colocado al principio del texto determina si el lector tiene que descifrarlo según el sistema indio, en el cual cada palabra es simplemente una adaptación sánscrita, o si debe hacerlo con arreglo al principio chino de leer los signos ideográficos.

El método más fácil, sin embargo, es aquel que permite al lector no emplear ninguna lengua especial, o emplear la que más le plazca, puesto que los signos y símbolos eran, como los guarismos o números arábigos, propiedad común e internacional entre los místicos iniciados y sus discípulos.

¿Estamos hablando de la lengua anterior a la Torre de Babel?, lo cierto es que el supuesto manuscrito nunca fue presentado al público y el secreto, si alguna vez lo hubo, fue a parar a la tumba de Blavatsky.

Jacques Bergier menciona que el francés Louis Jacolliot, parece haber sido el que bautizó el libro con el nombre de Stanzas de Dzyan en el siglo XIX. Valga decir que Jacolliot, quién se dedicó a las antiguas civilizaciones orientales, es citado con frecuencia por Blavatsky. También alude a Bailly, astrónomo francés del siglo XVIII, sin descartar para las Stanzas un origen aún más remoto.

El concepto Dzyan puede ser una derivación de una palabra sánscrista, ya sea jnana, (conocimiento), o ya sea dhyana, (contemplación).

Si Helena Blavatsky obtuvo el manuscrito en la India, hay algunos detalles importantes: como por ejemplo que los hindúes se refieren a los Señores de Dzyan como aquellos que vinieron de la estrellas.

Daniken quién visitó la India a mediados de los años 70, sostiene que: éste libro apareció del otro lado del Himalaya y que por caminos desconocidos, sus doctrinas se filtraron hasta el Japón, India y China e incluso en las tradiciones americanas se han encontrado huellas de las mismas.

Según Daniken, en algunos países le citaron a menudo esta doctrina, pero nunca encontró a nadie que hubiera visto una copia verdadera de la obra. Las partes del libro que se han llegado a conocer están desparramadas por el mundo entero en forma de miles de textos traducidos del sánscrito.

Un libro tan especial según Daniken, y que estaba tan intensamente magnetizado, que los autorizados que lo tomaban en sus manos veían desfilar ante sus ojos los acontecimientos descritos en él, y al mismo tiempo podían percibir en su propia lengua, por medio de impulsos trasmitidos rítmicamente, los misteriosos textos, siempre y cuando la persona en cuestión conociera un vocabulario al que se pudieran traducir dichos textos.

Canalizado por videncia, incorruptible ante los elementos, trasmisor de acontecimientos pasados y futuros. ¿Qué civilización de las que nos presenta la Historia pudo ser capaz de engendrar un documento de esta envergadura?

¿Terrestre? ¿Cual? ¿Acaso el texto de Dzyan no es considerado uno de los más antiguos del mundo y que incluso sobrepasa la edad de nuestra propia Tierra?

Si hubo una civilización capaz de redactar tal prodigio, debió tener contacto con tierras centrales americanas, porque en el Popol-Vuh (Libro del Consejo de la Comunidad), manuscrito maya-quiché, se encuentran similitudes sorprendentes en lo que respecta a las Stanzas.

Las Stanzas de Dzyan según la autora, se encontraban escritas en hojas de palmas, pero aunque después guarda silencio sobre la procedencia y características físicas del manuscrito, comenta con más información acerca del mismo en la Voz del Silencio, obra filosófica-poética, también basadas en parte de las Stanzas.

“La obra a que pertenecen los fragmentos que aquí traduzco, forma parte de aquella misma serie de la cual han sido sacadas las Stanzas del Libro de Dzyan, en las que está basada la Doctrina Secreta. Los Preceptos originales está grabados en delgadas placas cuadrangulares, muchas de las copias lo están en discos.

Tales discos o placas se guardan generalmente en los altares de los templos anexos a los centros en que se hallan establecidas las escuelas llamadas contemplativas. Están escritos de distintas maneras, algunas veces en tibetano, pero principalmente en caracteres ideográficos”.

Pero si las Stanzas de Dzyan moran en algún monasterio tibetano, se desconoce su paradero real, porque Blavatsky se cuidó muy bien de identificar el lugar preciso. Sin embargo no se privó de mencionar en sus obras, que antiguamente en nuestro planeta florecieron civilizaciones muy adelantadas, ignoradas por la historia oficial, a las que la ocultista atribuye paternidad sobre las Stanzas.

El desierto del Gobi, donde Blavatsky situó parte de esas civilizaciones desconocidas fue explorado con intensidad en los primeros decenios del pasado SXX. Hubo dos hallazgos reveladores.

Uno de los arqueólogos ingleses más prestigiosos Sir Aurel Stein afirmó haber encontrado inmensos túneles que conducían desde una gruta situada en las afueras del Tuen-Huang a las cavernas del desierto del Gobi.

Una de aquellas bibliotecas se encuentra en las salas espaciosas de un templo en forma de cruz egipcia excavada en la roca. Para acceder a él, hay que trepar por una escalera y entrar en un túnel, al fondo del cual se encuentra otra escalera, por la que hay que subir hasta la segunda planta.

Allí a lo largo de los muros se encuentran innumerables tablillas de color marrón oscuro cuidadosamente barnizadas. Su tamaño aproximado es de 40x60 cm por 5 cm de espesor y un peso aproximado de 5 o 6 kg.

Según una tradición conservada por los monjes budistas, estas tablillas no habían sido transportadas allí trepando por las montañas, puesto que habían llegado al país del Gobi en una época en que aquellas comarcas eran unas tierras fértiles y muy bien pobladas, antes de que las montañas se hubiesen levantado. Según las mismas tradiciones y el contenido de los textos, esta civilización se remontaría a varios cientos de miles de años.

¿Se trataría del ignoto imperio Uigur que según se dice se extendía desde el Himalaya hasta el Tíbet?

¿Estamos hablando de las míticas Shambala y Agharta?, todo puede ser, de momento sigue el misterio y continuamos con otros más.

Algunos datos misteriosos:

1855: Helena Blavatsky estando en la India recibe un aviso: si no devuelve las Stanzas de Dzyan le ocurrirá una desgracia.

1860: se enferma gravemente. Durante tres años huye de un lado para otro, por Europa como si la persiguiesen

1870: De regreso de Oriente a bordo de un barco que cruza el Canal de Suez, éste hace explosión. La mayoría de los viajeros quedan reducidos a polvo. Ella se salva por milagro.

1871: En Londres intenta dar una conferencia de prensa. Un hombre dispara sobre ella varios tiros de pistola, y declara que ha sido teleguiado?

Logra traducir las Stanzas al inglés. Este documento se encuentra en la actualidad en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Se acrecientan las amenazas: si Madame Blavatsky se obstina en hablar del libro de Dzyan, debe atenerse a las peores consecuencias

En 1884 Blavatsky declara: “Mi misión es derribar al espiritualismo, convertir a los materialistas y probar la existencia de los maestros del Tíbet”.

Un año después la Sociedad Psíquica de Londres publica el informe que la destroza públicamente acusándola de vulgar prestidigitadora.

Más tarde lamentará haber hecho pública las Stanzas de Dzyan.

La misma Blavatsky parecía compartir este temor al escribir:

“El peligro está en que doctrinas tales como la de la Cadena Planetaria, o de las siete Razas, suministran desde luego una guía segura para el descubrimiento de la séptuple naturaleza del hombre; pues cada uno de los principios humanos está en correlación con un plano, con un plantea y con una raza; y los principios humanos, en todos los planos, son correlativos a la fuerzas ocultas de la naturaleza séptuple; siendo los correspondientes a los planos más elevados, de una potencia formidable.

Así es, que cualquiera clasificación septenaria proporcionaría desde luego una guía segura para descubrir poderes ocultos tremendos, cuyo abuso sería origen de males incalculables para la humanidad; una guía que quizás no lo sea para la generación presente, en especial los occidentales, protegidos por su propia ceguera y por su ignorante incredulidad materialista en lo referente a las cosas ocultas, pero una guía que hubiera sido, sin embargo, de efecto bien real en los primeros siglos de la Era Cristiana, en que se trataba de gentes convencidas por completo de la realidad del Ocultismo, y que entrando en un ciclo de degradación, hallábanse predispuestas a abusar de los poderes ocultos, y a ejercer la hechicería de la pero especie”.

Muchos pasajes de las Stanzas así como las Cartas que los misteriosos Maestros dejaron a Blavatsky, sugieren que en el pasado ya se conocía el uso de la energía atómica, y que su errónea utilización habría provocado que civilizaciones prácticamente desconocidas se extinguieran. También parece dedicar su atención a la existencia de Matemáticas avanzadas y Ciencias que nuestra civilización desconoce.

Las penurias por las dificultades que le causó hablar de las Stanzas de Dzyan aceleraron la muerte de Blavatsky quién falleció en Londres en 1891, dejando para la posteridad unas últimas palabras:

“Yo, Madame Blavatsky, que pronto habré de morir, visto que estoy injustamente condenada, manifiesto que los fenómenos son causa de mi prematuro fin continuarán por siempre jamás. Pero, muerta o viva, imploro a mis hermanos y amigos que lo den a conocimiento público para satisfacer la curiosidad de la gente que alega pretensiones científicas”.

Misterio tras misterio van quedando anclados en la noche de los tiempos, quizá algún día seremos capaces de resolver tantos enigmas que una vez descubiertos, quedan por el momento, suspendidos en nuestro espacio-tiempo.

Metangel.